Uno de los personajes icónicos creados por el fallecido escritor colombiano y Premio Nobel de Literatura fue el mismísimo Coronel en su libro ‘El Coronel no tiene quien le escriba’. Este atípico hombre mayor afirmaba que “la ilusión no se come, pero alimenta”. Y la verdad, es que hace unas semanas, degustamos un plato típico cafetalero que sabe, huele y expele ilusión; un patacón con camarones al ajillo. Pero, sobre todo, ilusión de impactar en el círculo gastronómico penquista con preparaciones típicas de Colombia, elaboradas con identidad, fuerza y por supuesto, mucho sabor. Esto, a un precio popular y sin obviar una de las características de su tradición culinaria; la abundancia, por lo tanto, vaya que alimenta.

El local que fuimos a visitar se llama Café Colombia Aromas y es atendido por una familia colombiana, quienes además de vender platos típicos parceros, trabajan con el tradicional café de su país. La humildad que los caracteriza no se condice con la soberbia y fuerza del plato que nos llegó al mesón. Una soberbia bien entendida, ya que nos referimos a la generosidad de sus porciones y a una mezcla de sabores realmente exquisita y segura de sí misma.

El patacón consiste en plátano verde frito y encima, unos deliciosos y frescos camarones al ajillo con queso. Lo crujiente que es la base y el rico sabor tostado que tiene, hacen que sea una experiencia difícilmente comparable con una preparación chilena. Además, aquel día nos hicieron degustar el patacón con camarones al ajo, pero en su menú también están las opciones de acompañarlo con pollo o carne e incluso, a un precio más barato; $2.000. Otro punto a destacar es que si bien, es sabido que los camarones expelen mucho líquido al momento de prepararlos – y ya cocinados también-, por lo que en este local tienen mucho cuidado en ello y el “jugo” en ningún momento se vuelve un inconveniente. Nos comentaron que el patacón se come con la mano y su forma ayuda a ello. Cada mordisco era una explosión de sabores que finalizaban en una amalgama bien resuelta e inequívoca.

Por supuesto, no podíamos irnos sin degustar la famosa arepa colombiana. Como se puede apreciar en algunas fotografías, es una preparación que lleva un montón de ingredientes en su superficie y que está hecha en base a maíz seco. Es otro plato muy abundante y exquisito en su sabor. Además, independiente de las calorías que puede llegar a tener uno de estos platos –como los de nuestro país también- predominan ingredientes frescos y saludables. Pollo, carne, chicharrón, huevo de codorniz y salsas especiales caribeñas, eran algunos componentes de esta preparación que también tiene un valor de $3.000 y que al igual que el patacón, tiene opciones más económicas por los ingredientes utilizados, no así por su tamaño, que siempre se mantiene.

Ustedes, nuestros seguidores, saben de nuestro amor por la gastronomía y nos alegra en demasía que, cada vez más, lleguen extranjeros a potenciar nuestra cultura culinaria. Sobre todo si compartimos una hermandad sudamericana. Son opciones distintas y con mucha identidad. Una experiencia donde no sólo te alimentas, sino que también disfrutas y aprendes, que es fundamental. Agradecemos enormemente la invitación.

Café Colombia Aromas está ubicado en Lincoyán 764 (entre Avda. Los Carrera y Maipú) y de lunes a viernes está abierto desde las 9:00 hasta las 19:00 horas. Por su parte, los sábados cierran dos horas antes. Domingo cerrado. Es una picada internacional realmente recomendable, además, venden jugos naturales fresquitos y muy ricos, incluso de frutos que no suelen darse en Chile. Esperamos que los visiten y queden igual de maravillados que nosotros.