Las picadas bohemias penquistas son todo un tema y cada uno tiene su local favorito donde compartir con amigos y tomar algo a un precio accesible, incluso llevándolo a una especie ritual semi periódico. Podemos llenar párrafos y párrafos nombrando algunos míticos bares que existen o existieron en el Gran Concepción, los que son (o fueron) los encargados de darle vida a la noche de una ciudad que, a ratos, se torna un poco gris.

En estas ocasiones, la comida o los tragos que en cada local se sirven no son el actor principal de esta escena, más bien es una amalgama de sucesos donde está incluida la música y el ambiente que se vive en cada taberna, pub o cantina. El Castillo es uno de esos bares clásicos de la ciudad. Años atrás, este lugar estaba destinado preferentemente al público metalero penquista. Sin embargo, actualmente se abrió a otras facetas del metal, punk o rock –principalmente es el repertorio musical que utilizan para ambientar-, con el objetivo de abrir sus puertas a la mayor cantidad de rockeros posible.

Ubicado en pleno Barrio Estación, el local se caracteriza por sus bajos precios y la buena música. Nos invitaron a degustar su promoción estrella; dos micheladas de medio litro a $2.500 y preparadas con jugo de limón natural. Sí, 100% natural. Y lo destacamos porque, aunque suene obvio o pareciera que fuera un requisito fundamental, muchos otros antros no cumplen con esto y aventuran con el artificial sucedáneo (sí, muchas veces apaña, pero de ahí a pagar por una michelada sin limón natural… #dickintheeye).

Micheladas a este precio hay en muchos otros lugares, no obstante, el jugo natural es sumamente distintivo y valorable. Y no es sólo una venta de pomada, ya que se siente la frescura y acidez que sólo te puede dar un limón exprimido. La cerveza que utilizan para esta preparación es una que nunca falla en ningún carrete; Becker. Además, de que el vaso schopero lo sacan de una especie de cooler, la temperatura de la michelada no puede ser mejor. Todos siempre deseamos una buena chela heladita y es eso lo que nos llega a nuestras manos.

Mientras nos tomábamos nuestras micheladas, era inevitable mover la cabeza y los pies al son de clásicos mundiales del rock y metal. La selección de bandas y canciones está muy bien elaborada acorde al ambiente que se vive en este espacio chelero. Además, justo antes de irnos, como si el rock y la cerveza fueran poco, una máquina de arcade nos obligó a gastarnos todas las monedas de 100 que juntábamos en nuestros bolsillos para jugar unas partidas del mítico King of Fighters.

Nuestra experiencia en El Castillo fue muy grata. La pasamos muy bien sin ningún tipo de problema. Se nota un gran ambiente. Respecto a las micheladas, las recomendamos un montón, ya que además de que estaban fresquitas, heladitas y ricas, valoramos que se esmeren en nunca fallar con el jugo de limón 100% natural.

Si amas el rock y no sabes dónde ir, consideramos que El Castillo es el lugar idóneo para compartir y tomar unas buenas cervezas al ritmo de Pantera, Rolling Stones, Primus, Metallica, Iron Maiden, Deep Purple, y así podría darnos una eternidad. Este bar está ubicado en Barros Arana 90, a pasos de la Plaza España. Abren de lunes a sábado desde las 13:00 hasta las 00:00 horas. Los viernes sus puertas están abiertas hasta las 2 de la mañana.